Empieza pasando un cepillo de carrete limpio por jabón neutro o micelar, sécalo con pañuelo y realiza barridos ascendentes muy suaves. Retirar polvo y aceites viejos evita pegotes, mejora la reflexión de la luz y prepara superficies lisas para un brillo discreto, uniforme y duradero.
Deposita en el dorso de la mano una microgota de aceite ligero o sérum con pantenol, toca apenas el cepillo y descarga exceso en un tejido. Distribuye desde la raíz hacia medios, evitando puntas saturadas, logrando resplandor natural, movilidad completa y cero apelmazamiento.
Finaliza con gel transparente de fijación flexible, retirando casi todo del aplicador para dejar película finísima. Peina en ángulo ascendente, marcando dirección del crecimiento y espacios, sellando sin rigidez. Obtienes brillo sofisticado, separación impecable y acabado profesional resistente a la jornada.
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